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JUGUETES SEXUALES*** 2. UN POCO DE HISTORIA SOBRE LOS JUGUETES SEXUALES
Los usaban los antiguos griegos, egipcios y romanos, que hacían figuras de cera que imitaban el falo. Las solteras de la Grecia antigua usaban los "olisbos", especies de penes de madera que lubricaban con aceite de oliva, y en las áridas tierras del Oriente Medio los fabricaban con boñiga de caballo que luego recubrían con resina. Por otra parte, antiguos manuscritos chinos muestran cómo los hombres se ataban una seda en la base del pene, para mantener la erección -la misma función que hoy cumplen los aros o anillos-. Algunos de estos juguetes eran muy imaginativos: el "erizo" chino era un círculo de finas plumas unidas a un anillo de plata que encajaba sobre el pene. En la mitología griega, cuando Zeus separó al ser andrógino -el que llevaba en un solo cuerpo los principios femenino y masculino-, lo hizo para que la especie se multiplicara. En las pinturas paleolíticas ya el falo aparece representado en las cuevas de Altamira y de Lascaux, y en la Mesoamérica precolombina hicieron asombrosos falos de cerámica para representar la fertilidad. Oriente ha sido otro templo de divinidades fálicas, y en India, por ejemplo, el dios Siva era venerado como un pene erecto -el lingam-, a veces combinado con una representación de la vulva -el yoni-.
Como vemos, desde épocas inmemorables los seres humanos han usado juguetes sexuales para gozar más del sexo. El dildo y los vibradores son quizás su máximo exponente. El dildo moderno es el vibrador. Sin embargo éste no aparece sino hasta después que el uso de la electricidad se extendió a finales del siglo diecinueve. Curiosamente, su aparición original fue como instrumento médico, el cual se usó por casi 30 años. Los vibradores se usaron ampliamente en el mundo médico en la década de 1890, cuando se diagnosticó una "epidemia" de histeria entre las mujeres occidentales. Los síntomas de esta enfermedad, que en el pasado los médicos griegos describieron como el "útero ardiente", fueron múltiples, hasta el punto que cualquier forma de comportamiento extraño en las mujeres se consideraba histeria. La ansiedad, irritabilidad, fantasías sexuales o una "excesiva lubricación vaginal", se consideraban los primeros síntomas de la enfermedad. Se creía que el origen de la histeria era simplemente el resultado de la frustración sexual femenina. Naturalmente que el masaje pélvico no curaba la histeria, y las pacientes tenían que recibir tratamiento médico periódico. No había que hacer mucho esfuerzo para pensar que en la época Victoriana las mujeres iban donde los médicos a obtener el placer que no recibían en sus casas y que esta práctica se consideraba socialmente aceptable. Este comportamiento se explicaba por la aceptación del "modelo androcéntrico de la sexualidad", que consideraba que el sexo era exclusivamente para la penetración y eyaculación masculina. Puesto que el uso del vibrador era sobre el clítoris y externo a la vagina, se concluía que no había contacto sexual y que el procedimiento era puramente médico. Ciertamente, causaba más controversia que el uso del vibrador, la introducción del especulo y muchos años después el uso del tampón. En un libro de 1883 titulado "Salud para Mujeres", su autor recomendaba los nuevos vibradores para tratar la "hiperemia pélvica," o congestión de los genitales. Los vibradores eran operados con corriente eléctrica, baterías, pedal, turbina de agua, aire a presión o motor a gas y parecían más un equipo pesado de ingeniería. Tenían velocidades que iban desde 1000 a 7000 pulsaciones por minuto y su precio, en 1904, variaba entre quince y doscientos dólares según el modelo. Algunos de los primeros modelos fueron escandalosamente caros, como fue el modelo "Chattanooga" que se vendía por doscientos dólares al final del siglo diecinueve. Sin embargo, en 1905 los vibradores ya eran más pequeños y económicos e incluían varios complementos para otros usos domésticos como la batidora. De hecho, el vibrador fue el quinto artículo para el hogar en ser electrificado, después de la máquina de coser, el ventilador, la cafetera y la tostadora y precedió en no menos de diez años a la aspiradora y a la plancha de ropa, pues sus fabricantes seguramente se ajustaron a las prioridades de los consumidores de su época. A principios del siglo veinte, los dildos y vibradores comenzaron a aparecer publicitados en las revistas y catálogos femeninos como "instrumento para la tensión y la ansiedad femenina". La cadena de almacenes Sears Roebuck, describió en sus catálogos de venta por correo a estos juguetes como "una ayuda que toda mujer sabrá apreciar". Su uso se estimuló como una forma de mantener a las mujeres relajadas y contentas.
Entre los años 20 y los 60 hay muy pocas menciones sobre los vibradores. En 1949 se recomendaba el uso del vibrador en un manual de sexo titulado "El Goce Amoroso en el Matrimonio" y en textos similares aparecidos en 1959 y 1960. Los investigadores Masters y Johnson usaron los vibradores en su investigación sobre la sexualidad en los años 60. Por la misma época los vibradores en forma de pene se vendían en tiendas de sexo y en catálogos de venta por correo, conservando su reputación sórdida. La feminista y terapeuta sexual Betty Dodson, dice haber sido la primera feminista en recomendar a las mujeres el uso del vibrador para auto producir orgasmos mediante la estimulación del clítoris. Dodson ha realizado con éxito talleres sobre la masturbación femenina con vibradores durante más de 25 años. Algunas innovaciones recientes en el diseño de los vibradores han sido muy llamativas: Cándida Royalle, una conocida actriz pomo lanzó al Mercado el vibrador "Natural Contours" que tiene forma curva para adaptarse a la forma de la vulva. Los japoneses desarrollaron un vibrador rotativo que se volvió muy popular entre los juguetes sexuales. El vibrador "Fukuoku 9000", ganó adeptos/as por ser un pequeño vibrador que se ajusta en el dedo y operado con baterías, muy apreciado en las artes amatorias. Otro vibrador innovador en su momento fue el "Eroscillator" que en vez de vibrar hacia arriba y hacia abajo, oscila hacia los lados y trae un complemento para ajustar al clítoris. A diferencia de los primeros vibradores, los nuevos no vienen con batidora. Quien sabe que estarán cocinando los fabricantes con sus programas informáticos de diseño de hoy en día. ¿Qué sorpresas nos deparará el futuro? Sean cuales sean, seguro que serán gratificantes... Sólo los utilizan los/as profesionales del sexo. Los juguetes sexuales son "aptos para todos los públicos". No es necesario ser un/a gran conocedor/a de las "artes sexuales" para emplear este tipo de artículos. Sólo es necesario un poco de imaginación y ganas de experimentar cosas nuevas, dándonos permiso para sentir placer. Si tienes pareja no debes utilizar juguetes sexuales. Los juguetes sexuales son para usar exclusivamente a solas. Los juguetes sexuales se pueden utilizar a solas y en pareja. Existe hoy por hoy una gran variedad de artículos que pueden ayudar a enriquecer la vida sexual de una pareja, sin necesidad de caer siempre en el mítico dildo: estimuladores de clítoris, aceites, juegos de rol... y mil y una ideas que pueden hacer de tu vida sexual una sorpresa diaria.
Si necesitas usar juguetes sexuales es que falla o falta algo en tu sexualidad. Un juguete sexual no tiene por qué entenderse como un sustituto, sino como un complemento. Los juguetes forman parte de una sexualidad completamente sana, y es una opción individual (o de pareja) el utilizarlos o no. Usar juguetes sexuales es peligroso y poco higiénico. Falso, siempre y cuando se respeten unas normas de uso e higiene básicas. Los juguetes sexuales suelen venir acompañados de unas recomendaciones de uso y mantenimiento que deben ser seguidas por los /as usuarios/as. Además, cualquier objeto que vaya a ser introducido en un orificio del cuerpo (vagina, ano, boca...) debe tratarse con cuidado. Lo más importante es no pasarlos de un orificio a otro sin un lavado previo, ya que se pueden transferir microorganismos para los que determinadas partes del cuerpo no cuentan con defensas. Por supuesto, si los juguetes van a ser compartidos, son más importantes si cabe, las medidas higiénicas, y/o el uso de preservativo para evitar posibles contagios. Los consoladores son de "guarras" Como primera matización, creo que es mejor hablar de "dildos", para evitar esa connotación tan machista de que "necesitamos consolarnos fálicamente". Estos juguetes son utilizados por hombres y mujeres indistintamente, homosexuales y heterosexuales, con pareja o sin ella e independientemente de la frecuencia de sus relaciones sexuales. Eso sin mencionar, que de nuevo la palabra "gaurra" tiene tintes tan machistas, que no merece la pena ni pararse a analizarla. Los juguetes sexuales sólo los usan los/as homosexuales. Está bastante extendida la idea de que sólo gays y lesbianas emplean este tipo de artilugios (especialmente estas últimas) y lo hacen de manera muy frecuente. Lo cierto es que estos juguetes son utilizados por homosexuales y heterosexuales indistintamente, y el hecho de ser lesbiana, no implica necesariamente que necesites juguetes sexuales para mantener relaciones: unas los usan y otras no; unas a veces y otras nunca.
ABENOZA, R. (1994). Sexualidad y juventud. Historias para una guía. Madrid. Popular. *** No tengo los datos para dar los creditos al autor de este artículo pero puedes obtenerlo el texto completo en éste enlase y fue descargado de http://www.uned.es/master-psicologia-deporte/sp/pdf/juguetes.pdf |
| Última actualización el Jueves, 10 de Junio de 2010 20:13 |



Y hasta la etimología de algunas palabras lleva implícito su contenido de placer: por ejemplo dildo -consolador- viene del italiano dildetto que significa complacer, y para complacer y "consolar" se usa desde el siglo XVI. En el fondo, todo se conecta con el ancestral culto al falo, una de las más antiguas prácticas relacionadas con el culto a la fertilidad.
Durante el siglo diecinueve a las mujeres que sufrían de histeria los médicos les masajeaban el clítoris hasta producirles un "paroxismo histérico", que hoy simplemente denominamos orgasmo. Esta había sido la práctica generalmente aceptada por más de mil años. Pero en la década de 1880, esta práctica médica se volvió en muchos casos tediosa y el médico británico Joseph Mortimer Granville patentó un aparato electromecánico de forma fálica como instrumento terapéutico para efectuar el "masaje pélvico" en forma más fácil, rápida y limpia.
El reinado del vibrador como instrumento de los consultorios médicos terminó en 1920, cuando empezaron a aparecer en películas pornográficas y perdieron su respetabilidad como electrodoméstico. De otra parte, la medicina había avanzado y se tenía un conocimiento más profundo sobre la sexualidad femenina. La propaganda sobre el uso de vibradores desapareció de las revistas y catálogos.
Los juguetes sexuales los usan desviados/as, gente con problemas. Radicalmente no. Todavía existe la creencia de que estos juguetes son algo lascivo, diabólico, propio de mentes perturbadas o de adictos/as al sexo. Nada más lejos de la realidad. Como ya hemos comentado, cualquier persona puede emplear estos instrumentos, incluso podríamos decir que es indicativo de "salud sexual", como una forma de buscar nuevas alternativas a las relaciones sexuales más típicas. Aunque como en botica, también habrá personajes no demasiado equilibrados que hagan un mal uso de esta tecnología.



