| Sexualidad, paradigmas y Prejuicios |
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SEXUALIDAD, PARADIGMAS y PREJUICIOS Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
La sexualidad humana tiene diversos componentes: deseo, sentimiento, actitud, identidad, placeres y miedos que gravitan sobre el cuerpo, sus funciones y las relaciones interpersonales; todo matizado por el momento histórico y la posición filosófica, tanto individual como la del grupo social.
En la primera sección de este escrito intento ubicar la situación actual de la sexología, como una disciplina heterogénea que poco a poco se conforma como parte de la ciencia.
La segunda sección contiene información sobre la sexualidad humana, enfatizando la diversidad en todos los niveles porque la toma de decisiones en el ámbito de la sexualidad requiere de información completa, científica y objetiva. Limitar el acceso a la información ha sido una forma de violencia que obliga a las personas a obedecer en lugar de permitirles decidir.
Pocos campos de la vida humana están tan agobiados por prejuicios como el de la sexualidad, muchos están presentes en una postura filosófica, el estoicismo. En la tercera sección hago una comparación entre tres posturas filosóficas con la intención de explicar, al menos en parte, la situación actual.
Ejercer un ‘pre-juicio’, en sentido amplio es el acto de sacar conclusiones sin tener los datos que las sustenten. Implica atribuir, a algo o a alguien, características que no tiene. Popularmente, es la disposición a marginar y maltratar a un grupo de personas, como en los ‘prejuicios raciales’ o los ‘prejuicios religiosos’. Las personas prejuiciosas no se dan la oportunidad de confirmar la veracidad de sus creencias ni de reflexionar sobre sus actitudes. La homofobia y la misoginia son prejuicios.
El maniqueísmo, o prejuicio binarista, es la creencia en que las categorías (o ‘variables’) sólo tienen dos posibilidades: macho-hembra, niño-niña, hombre-mujer, homosexual-heterosexual, cuerdo-loco, enfermo-sano, normal-anormal..., y finalmente, bueno-malo, sin medias tintas.
Los ‘paradigmas’ son (en este texto) los prejuicios formales en algún campo del conocimiento, en particular en el ámbito científico. Me atrevo a usar casi indistintamente ‘paradigma’ y ‘prejuicio’ porque en ambos casos el resultado es creer que las cosas son de un cierto modo y que las diferencias respecto a ese modo, son errores.
Aceptar que las cosas son, o deben ser, sólo de un modo preciso es parte esencial del estoicismo. Para los estoicos la diversidad en la naturaleza se debe a que la materia (incluida la condición material del cuerpo humano) impide alcanzar la perfección .
La cultura actual está fuertemente impregnada de paradigmas estoicos, a tal grado que parece no haber otras opciones razonables , pero el estoicismo es sólo una de las guías posibles. Hay escuelas filosóficas distintas que ofrecen elementos para la reflexión respecto al placer, el dolor, los dioses, la muerte,
Los paradigmas estoicos son las larvas de discriminación y sometimiento que infectan la sociedad actual. La aceptación respetuosa de la diversidad cultural, y en particular de la diversidad sexual, requiere de otros paradigmas, este cambio cultural es una tarea prioritaria en la construcción de un mundo en el que quepamos todos, todas y ...todes.
El sentido actual del término ‘revolución’, como un breve periodo de cambios radicales, viene del título de un librito, “De Revolutionibus Orbium Coelestium” (‘Las vueltas de las esferas celestes’), de Nicolás Copérnico (1473-1543) que defendió el paradigma heliocéntrico frente al paradigma geocéntrico . Quitar a la tierra del centro del mundo y poner en su lugar al sol provocó una revolución, en el sentido actual. Antes de ese libro ‘revolución’ significaba, principalmente, vuelta o giro.
En otro librito clásico, ‘La estructura de las revoluciones científicas’ , Thomas Kuhn propone que las ideas en cada campo del conocimiento están en ‘capas concéntricas’, como en un huevo la yema y la clara; ideas centrales rodeadas y protegidas por ideas secundarias. Kuhn denominó ‘paradigmas’ a las ideas centrales. El dinamismo y apertura, características de las discusiones científicas formales se da, dice, sólo en torno a asuntos periféricos, el núcleo paradigmático es inaccesible a la discusión activa. En cada campo del conocimiento hay ideas que el gremio declara creer y no pone en duda.
El sistema científico, según Kuhn, es una organización represora de la disidencia: los datos discordantes con los paradigmas encuentran dificultades para su publicación formal y se quedan en libretas de campo y conversaciones informales hasta que alguien los junta, los ordena y los expone; causando, a veces, una crisis en el sistema: una revolución.
Según Kuhn, en la evolución de cada campo del conocimiento, se alternan las dos fases: ‘Ciencia Normal’ y ‘Revolución’. Durante la producción de evidencia a favor de los paradigmas vigentes, que es la actividad normal de la ciencia, hay también una acumulación de ‘irregularidades’, que son los datos discordantes con el núcleo paradigmático. La abundancia de irregularidades indica la necesidad de revisar los paradigmas. Este cambio es lo que él denomina revolución. El ciclo sigue porque los paradigmas nuevos se ‘normalizan’ y sigue otra crisis y etcétera.
En cada evento revolucionario algunos paradigmas subsisten, a veces disfrazados por un nuevo lenguaje, sea en una revolución religiosa, una revolución científica o una revolución social.
Dos investigaciones son emblemáticas para
El paradigma de sexualidad procreativa, exclusivamente heterosexual y monógama sucumbió ante la cascada de irregularidades -diría Kuhn- evidenciadas por estas y otras investigaciones científicas.
Binarismo
Una variable es binaria cuando solamente tiene dos estados, sin condiciones intermedias: blanco o negro. Una descripción binaria de la realidad es útil al empezar a entender algo, o al explicarlo por primera vez; tiene utilidad didáctica. Esa primera aproximación suele superarse al conocer más detalles del asunto del que se trata. Cuando sabemos más podemos distinguir los tonos de gris.
Las posturas binaristas ocultan o castigan la existencia de otras condiciones que no sean las extremas. Las consideran defectos respecto a una ‘forma ideal’ (el idealismo platónico). El binarismo considera, estoicamente, la diversidad como un estorbo.
Muchas conceptualizaciones populares con relación a la sexualidad todavía son binarias. La realidad no lo es.
El desarrollo individual
El primer concepto binario que adquirimos en la vida es la idea de que la especie humana, Homo sapiens, es dimórfica (presenta dos formas): mujeres y hombres, cuando en realidad ser ‘hombre’ o ‘mujer’ tiene muchos componentes, tanto biológicos como sociales, que no son binarios.
Parte de la tarea de la sexología es analizar las diferencias entre hombres y mujeres. Hoy entendemos que algunas diferencias entre las personas son biológicas (sexo) y otras son socio-culturales (género). De la interacción bio-social emergen personas que reconocen su pertenencia a cierto grupo (tienen identidad) y sienten, en general, atracción erótica y afectiva por otras personas (preferencia u orientación sexual) .
Estos cuatro aspectos de la sexualidad (sexo, género, identidad y orientación) están limitados por el prejuicio binarista. El asunto es más diverso y requiere de analizar con detalle algunos conceptos básicos:
Sexo
Las diferencias biológicas (sexo) se presentan desde el estado embrionario. Hay diferencias anatómicas observables a partir de la séptima semana del desarrollo intrauterino y otras, muy notables, ocurren en la pubertad.
La diferencia sexual básica es la producción de gametos (células reproductivas): óvulos o espermatozoides. Efectivamente, no hay más que dos tipos de gametos (esta sí es una variable binaria), pero respecto a los gametos que produce cada organismo, hay cuatro categorías posibles, y no sólo dos: hembras, machos, hermafroditas y asexuados. En los vertebrados superiores (aves, reptiles y mamíferos) no hay hermafroditismo funcional ni reproducción asexual.
Hay muchas otras diferencias corporales: sonidos, aromas, tamaños, colores, texturas, etc., la diferencia sexual (biológica) no es solamente la de los gametos.
El desarrollo embrionario inherente (espontáneo) produce un cuerpo femenino, hembra. En cambio, la producción de un cuerpo masculino, macho, requiere de varias alteraciones respecto al patrón original y puede haber muchos estados entre los extremos, hembra y macho, típicos de
Para comprender la intersexualidad es útil recordar, brevemente, la secuencia de diferenciación sexual .
La construcción de las gónadas, glándulas que producen gametos y hormonas sexuales, es la primera diferencia anatómica es el desarrollo; la capa externa de la gónada produce óvulos y la interna espermatozoides; generalmente se desarrolla sólo una de las dos.
Espontáneamente la parte externa madura y el centro se atrofia, produciéndose así un ovario. Pero si el embrión tiene una cierta información genética, una breve secuencia de ADN denominada ‘gene SRY’ , la médula es la que crece y se hace un testículo.
En principio, si no hay gene SRY no hay testículos sino ovarios, la región pélvica tiene vulva, vagina, útero y tubas uterinas, y el cuerpo adquiere un aspecto somático hembra; pero como las glándulas suprarrenales también producen testosterona, puede haber algún grado de virilización. Es decir, tampoco el fenotipo hembra ‘típico’ está asegurado.
Si las gónadas se desarrollan completas se denominan ‘ovotestes’. La presencia de algunas células con colita (espermatozoides) en el interior de un ovario o de células haploides en la superficie de un testículo son prácticamente la única manifestación de este estado intersexual . Otra condición intersexuada en este mismo nivel, gonadal, es la presencia de un ovario y un testículo en el mismo organismo.
Una vez formado, el testículo produce dos substancias; una es la ‘substancia de Jost’ y la otra es
La substancia de Jost inhibe el desarrollo de los conductos de Müller. Cuando no hay, o ésta no actúa en cierto momento preciso, los conductos persisten y crecen, formando desde vagina, útero y tubas uterinas hasta un ‘quiste inguinal’ casi imperceptible en un cuerpo de sexo masculino.
La testosterona masculiniza muchos tejidos diferentes, alterando partes en todo el cuerpo. Para que las testosteronas funcionen se requiere de otra substancia, la ‘proteína citosólica nuclear receptora de andrógenos’ (PCNRA) que las transporta desde el medio intercelular hasta el núcleo. Sin PCNRA ningún tejido se masculiniza y la persona tiene cuerpo de mujer, aunque tenga testículos (internos, pues no hay escroto).
Una testosterona diferente: la ‘5 alfa dihidrotestosterona’ (derivada de la testosterona por efecto de la enzima 5 alfa reductasa) induce la masculinización de los órganos pélvicos externos; en ausencia de ésta, la persona tiene labios mayores, labios menores y clítoris aunque el resto de su cuerpo sea de hombre .
Podemos ver que la concentración (o inexistencia) de cada substancia, el momento de su producción y la presencia de otras que ayudan a su acción determinan la intensidad de su efecto. Por eso hay diversos grados de masculinización y de desfeminización. Las condiciones extremas, macho y hembra, son sólo puntos de referencia. La diversidad corporal no consiste solamente de dos condiciones hay muchas otras posibilidades de desarrollo.
Los estados intersexuales, son parte de la diversidad biológica. Considerarlas como monstruosidades o defectos es una postura estoica, binarista, que rechaza todo lo que no corresponde con su prejuicio.
Género
‘Género’ es un concepto de contenido social que implica diferentes limitaciones y posibilidades de actuación y de desarrollo para hombres y mujeres . Comúnmente, en las sociedades occidentales hay dos géneros, pero en otras se reconocen tres o más. Por ejemplo, en la cultura zapoteca existe el ‘ser muxe’, que es una condición distinta de ‘ser hombre’ o ‘ser mujer’. La identidad de género ‘muxe’ existe, como las otras dos. Hay diferente educación para mujeres, para hombres y para muxes y diferentes posibilidades de desarrollo social. Los muxes generalmente tienen reconocimiento social positivo; por ejemplo, hay muxes que son presidentes municipales. En los zapotecos de Juchitán, Oaxaca la condición de género no es binaria.
Asignación de género
Las personas recién nacidas, en casi todas las sociedades actuales, son calificadas como ‘niña’ o como ‘niño’ a partir del aspecto de sus genitales externos. Este evento, que denominamos ‘asignación de género’ inicia el proceso educativo, que es diferente para las mujeres y los hombres: exige diferentes modos de interactuar, asigna distintas expectativas y ofrece posibilidades de desarrollo inicuas.
La asignación de género no ocurre en todas las culturas; en varias sociedades no europeizadas, como en los zapotecos, el género no se asigna sino que se descubre observando los comportamientos infantiles.
Identidad de género
La convicción personal de pertenencia al grupo de los hombres o al de las mujeres es denominada ‘identidad de género’. Entre los 12 y los 30 meses de edad, niños y niñas ya han percibido la diferencia y empiezan a manifestar su pertenencia a uno u otro género.
En sociedades donde la categoría ‘género’ es binaria, hay dos categorías identitarias, en sociedades con tres géneros (como en los zapotecas del istmo) hay tres, y puede haber más.
La identidad de género habitualmente concuerda con el sexo. A esta condición la denominamos ‘concordancia sexo-genérica’. También existe, aunque en frecuencia baja, la ‘discordancia sexo-genérica’ o transexualidad.
Transexualidad
Ocasionalmente la identidad de género no coincide con el sexo de
La existencia de la transexualidad es evidencia de que el desarrollo biológico y el desarrollo de la identidad (psíquico) tienen cierta independencia.
Desde la perspectiva sexológica actual, las personas transexuales son hombres que nacieron con cuerpo de mujer o mujeres que nacieron con cuerpo de hombre: damos mayor importancia a la identidad que a la biología.
En un medio binarista y estoico que les rechaza, la discordancia sexo-genérica suele producir en estas personas confusión y angustia. Consecuentemente requieren de apoyo profesional. La terapia incluye el facilitar la integración social de las personas transexuales poniendo a su alcance los cambios de aspecto, cosméticos, hormonales y anatómicos, que les permiten vivir en armonía con su entorno social.
La identidad de género no puede cambiarse; las técnicas (a veces brutales) orientadas a esa meta fracasan.
La actuación del estereotipo
El ‘papel genérico estereotipado’ (o ‘rol sexual’), es el conjunto de expectativas que el grupo social arroja sobre el futuro de
La presión que el grupo social ejerce puede ir desde el simple extrañamiento hasta agresiones diversas como apodos, burlas, diagnósticos, terapias hasta violencia física directa.
La mayoría de las personas se somete a los estereotipos de hombre o de mujer, pero algunas personas, a pesar de la presión social, desobedecen.
Travestismo
El travestismo es una expresión comportamental de la sexualidad , donde la persona deriva placer por el uso de atuendos, ademanes o labores que en su grupo social corresponden al otro género y le están prohibidos. Desobedece. En contextos culturales estoicos, el travestismo se considera una irregularidad que debería desaparecer: prohibirse, castigarse, condenarse o ‘curarse’, según la época.
Hay muchos tipos de trasvestismo: erótico o no, por gusto personal o para exhibirse, extremo (‘drag’) o discreto, integral o parcial, etc. y las muchas combinaciones posibles. El trasvestismo se presenta por épocas o con periodicidad, no es una condición persistente.
El trasvestismo no es evidencia de que la persona tenga preferencia homosexual. Muchos travestis son heterosexuales y casi todos los hombres homosexuales no gustan de disfrazarse de mujer. El aspecto ‘viril’ en una mujer tampoco indica que sea lesbiana.
Las personas que ejercen el travestismo saben que se disfrazan: se disfrazan ‘de lo que no deben’ y así retan. Un hombre travesti no lo hace porque ‘crea ser mujer’, sino por simular ser mujer o por ‘sentirse’ mujer un rato o un periodo de su vida. Como un actor que siente a su personaje.
Transgénero
La palabra transgénero, nueva, es de una categoría diferente. Cuando empezó a usarse no se refería a un tipo de personas sino a una actitud; tenía un contenido político referido al rechazo a los estereotipos de género. Era un término ‘paraguas’ que incluyó a distintos tipos de activistas (movimiento transgénero) que tenían en común realizar acciones contra el sometimiento que implica la clasificación de personas en dos clases.
Casi paralelamente, el sistema médico empezó a aplicar el término transgénero a las personas transexuales que conservan sus órganos pélvicos externos, y también a las personas que viven permanentemente en el papel del otro género y son reconocidas por su entorno social como hombres o como mujeres, según el caso. Esta definición, que ha prevalecido, debe perfeccionarse pues incluye, al menos, dos condiciones distintas.
Otros significados que se han dado al término transgénero se acercan más a lo que podríamos denominar ‘intergénero’ (aspecto y actuación propositivamente mezclada o intermedia entre femenino y masculina) o ‘metagénero’ (actuación y aspecto independiente de los parámetros del género que no se apoya en ‘parecer hombre’ ni ‘parecer mujer’).
Al margen de la cambiante terminología la sociedad reconoce, cada vez más ampliamente, el derecho que tienen las personas a verse y actuar como lo deseen.
Preferencia sexual
Al gusto erótico-afectivo por hombres o por mujeres, que suele empezar a manifestarse desde los 4 ó 5 años de edad, lo denominamos ‘preferencia sexual’, ‘orientación sexual’ o recientemente ‘orientación genérica’ (pues la atracción no la producen sólo los genitales o el cuerpo sino todo el aspecto de la persona). Hay una discusión, interesante pero que aquí no cabe, sobre cuál es la denominación más correcta; Kinsey dice ‘preferencia sexual’ y usaré ese término.
La ‘preferencia heterosexual’ es más abundante; la mayoría de las personas gustan de relacionarse con personas del otro sexo (o género). Hay personas que prefieren relacionarse con personas de su mismo género: ‘preferencia homosexual’; y personas a las que les atraen tanto hombres como mujeres: ‘preferencia bisexual’.
La mayoría heterosexual no es tan abrumadora. En la extensa investigación de Kinsey el 50% de las personas declararon haber tenido actividad sexual sólo con personas del otro sexo y el 5% solamente con personas del mismo sexo; pero el resto de la población, el 45%, había tenido experiencias eróticas con hombres y con mujeres , aunque fueran pocas, evidenciando que la preferencia sexual tampoco es binaria, sino que hay matices.
Es importante anotar que la preferencia sexual no puede cambiarse a voluntad, la conducta sí; las personas pueden limitar sus experiencias a hombres o a mujeres, por diversas razones, notablemente por la presión del grupo social
En resumen, el gusto por hombres o mujeres es independiente de la identidad de género y de la actuación del papel de género; La Identidad de Género, la Actuación del Papel de Género y la Orientación o Preferencia Sexual son tres cuestiones diferentes, que se construyen con cierta independencia entre ellas, y que no están determinadas por la biología.
Suele haber confusión entre estas tres construcciones: es frecuente que a una persona que gusta del trasvestismo se le considere como homosexual o transexual. La situación es extrema, y a veces trágica, cuando es el ‘terapeuta’ quien tiene la confusión y cree ayudar a su paciente trasvesti insistiéndole en que ‘se asuma’ como homosexual (o al revés), incrementando la problemática de la persona en lugar de ayudar a resolverla.
Expresiones comportamentales de la sexualidad (ECS)
En la especie humana hay una gran cantidad de condiciones que pueden propiciar la excitación sexual. Las más evidentes tienen que ver con aromas, texturas, sonidos, miradas o movimientos; pero también resultan eróticamente efectivos recuerdos, fantasías o planes.
Nuestra especie es, sin duda, la que presenta mayor diversidad en las formas de estimulación sexual, y éstas no dependen de las posibilidades de reproducción biológica. A diferencia de otros animales, nos excitan muchísimas condiciones que no implican posibilidades de iniciar un embarazo; Kinsey calculó que sólo uno de cada 900 ‘actos’ produce un embarazo.
Algunas ECS son muy generales, es decir que la mayoría de las personas responden positivamente, mientras otras formas de estimulación pueden ser muy peculiares e infrecuentes.
Situaciones que resultan muy estimulantes para alguien pueden ser absolutamente indiferentes, o aún molestas, para otra persona; puede haber cambios con la edad, y también es posible que los estímulos efectivos con cierta pareja o en una circunstancia no lo sean en otro momento.
Algunas formas de estimulación erótica pueden ser desconocidas para la persona misma. En un mundo dominado por el estoicismo es poco aceptado que las personas investiguen propositivamente sus posibilidades de estimulación porque el placer, en especial el placer sexual, suele causar rechazo y culpa.
Muchas ECS se presentan solamente en el nivel de
Placer o reproducción
Gran parte del miedo y el rechazo a la diversidad de formas posibles de estimulación sexual se debe al prejuicio reproductivista, que es una faceta del estoicismo presente no sólo en profesionales de la salud sino en personas con formación en otras áreas del conocimiento que tienen relación con interacciones humanas como la abogacía, psicología, pedagogía, ministerios religiosos, etc.
Sin duda puede ser placentero tener descendencia biológica y esa puede ser la motivación de la actividad sexual en algunas personas. Pero la actividad sexual humana no está centrada en la posibilidad de reproducción. En las otras especies animales sólo hay posibilidades de excitación sexual, en los machos, cuando está cerca una hembra potencialmente reproductiva (que recientemente ha ovulado o está a punto de ovular) y las hembras solamente se excitan en este periodo. La actividad sexual animal está limitada a la presencia de estrógenos.
En nuestra especie la excitación sexual no depende de los estrógenos. Algunos datos indican que en las mujeres pueden tener efecto inhibitorio (‘paradójico’ dicen en el ámbito médico) en lugar de propiciar la excitación como normalmente ocurre en otros mamíferos.
Un rasgo estoico muy insidioso en la cultura actual es reducir la sexualidad a las actividades potencialmente reproductivas; por ejemplo, los conceptos ‘desviación sexual’ o ‘perversión’ se refieren, en el esquema psicoanalítico, a la actividad sexual no reproductiva.
Desde el origen de la especie humana (y antes, sin duda), la experiencia sexo-erótica está asociada al placer. Los más antiguos tratados sobre sexualidad humana incluyen diversos consejos para incrementar el placer sexual, propio y de la pareja: la búsqueda de placer es la parte humana de la sexualidad, la reproducción biológica es su parte animal.
Parafilias
A veces las personas se asustan frente a sus fantasías, deseos o prácticas eróticas o ante alguna sugerencia de sus parejas. Algunas de éstas buscan ayuda profesional a partir del susto. En el ámbito de la sexología médica, se denomina parafilias a las expresiones de la sexualidad cuando motivan una consulta.
‘Normalidad’
El adjetivo ‘normal’ se aplica a la actividad sexual cuando tiene alguna posibilidad de resultar en un embarazo; su uso no deriva de la ‘norma estadística’ sino del sometimiento a normas sociales. En la especie humana ‘lo normal’, estadísticamente, es que la actividad sexual no resulte en embarazos. Lo normal es que produzca placer.
La sexualidad humana es diversa; tiene múltiples formas de expresión que no conducen a la reproducción biológica. Los intentos de reducir esta diversidad han sido fracasos que orillan a parte de la población a vivir total o parcialmente en la clandestinidad, simulando ‘normalidad’. La represión invisibiliza la diversidad real, no la reduce.
Desde los 80’s, muchas conductas antes consideradas ‘anormales’ se recomiendan porque evitan contagios, en particular del VIH, y embarazos.
Xenofobia
La falta de aceptación de algún sector de la población genera o incrementa problemáticas sociales que llegan a la violencia física directa contra grupos sociales marginados -los ‘anormales’-. La clandestinidad es una estrategia para sobrevivir.
Además del sufrimiento que implica, la clandestinidad dificulta el estudio formal de la sexualidad humana abriendo la puerta a la charlatanería, muchas veces disfrazada de ‘ciencia’, sea en el ámbito de la investigación, el terapéutico, el educativo, y sobre todo el de los medios de comunicación.
La marginación y falta de reconocimiento son formas de violencia por si mismas, que adicionalmente exponen a las personas a otros peligros de la clandestinidad como el abuso de alcohol y otras substancias psicoactivas, contagios, explotación, etc.
En este panorama cabe preguntarse si rechazar las diferencias (la xenofobia) es parte esencial de la naturaleza humana. Parece que no, todas las ‘culturas superiores’ (como dice León Portilla) se han caracterizado por lo opuesto:
La valoración positiva de las personas de lugares distantes es explicable pues, en un mundo sin las formas de comunicación actuales, los relatos de un extranjero, de un diferente, son la forma más humana de conocer cosas nuevas: trae otros atuendos, alimentos y curaciones, formas artísticas, creencias fascinantes, dolores lejanos, placeres inimaginables, condimentos, juguetes, maravillas (como los imanes o el hielo en Macondo).
Al viajero se le recibe con respeto y amabilidad. En las culturas superiores lo diferente es, en principio, bueno. El temor al extranjero (sea marciano, turco o mexicano) es propio de culturas inferiores, no hospitalarias. El diálogo con personas diferentes siempre incrementa el conocimiento; cuando una persona limita sus conversaciones a personas ‘iguales’ ambas se empobrecen.
¿Cómo se perdió el aprecio por lo diferente? Tal vez parte de la respuesta tenga que ver con una postura filosófica: el estoicismo judeo-cristiano.
Perspectivas filosóficas
Las escuelas filosóficas proponen modos de responder a preguntas básicas del ser humano, son como guías o brújulas, para entender al mundo. La coexistencia de diferentes escuelas permitiría elegir, pero una de ellas: el estoicismo, que está debajo de lo que conocemos como judeo-cristianismo, se dio a la tarea de limitar esa libertad destruyendo sistemáticamente a otras opciones filosóficas, otras religiones y otras culturas. Para fortuna nuestra algo quedó.
No intento hacer aquí una historia de la filosofía, aventura que excede por mucho mis posibilidades, solamente intentaré exponer algunos de los postulados que han tenido impacto sobre la sexualidad humana y mas precisamente sobre la libertad sexo-erótico-afectiva de las personas. La secuencia en la exposición no sigue una línea temporal.
Estoicismo
Zenón de Citio (335 - 264), funda la escuela estoica en los portales (la ‘stoa’) del mercado de Atenas, por ahí del año
La escuela estoica descansa en la creencia de que hay un ‘logos’; un ‘modo correcto de ser’ para las cosas y las personas (pariente del ‘eidos’ platónico). Según ellos, el mundo es diverso porque hay errores, cada cosa debería ser igual a las otras de su misma clase.
Para el estoicismo el dolor es positivo, sea como medio para educar la voluntad y las inclinaciones naturales del cuerpo o bien como fin en sí mismo, de ahí el valor de los sacrificios, flagelaciones y tormentos tan recurrentes en la historia de la iglesia católica.
Los estoicos son aliados de los poderosos; su filosofía les sirve como herramienta para someter a la población dictando normas, obligándola a obedecerlas y convenciéndola de que este mundo es un lugar de sufrimiento.
El estoicismo y las leyes
Los seres humanos han observado y sistematizado las regularidades en la naturaleza, y esto les permite por un lado hacer predicciones útiles pero también el placer fascinante de conocer sus mecanismos, o inventarlos.
Epicuro y muchos otros filósofos se han inclinado por buscar las causas en la misma materia de la que están hechas las cosas, eliminando implícitamente la intervención de dioses o demonios en el funcionamiento del mundo.
Los estoicos entienden las regularidades naturales como expresión de obediencia a una especie de principio ordenador (un ‘logos’) externo a las cosas. Para esa escuela la existencia de ‘leyes naturales’ implica fuerzas superiores que tendrían bajo su voluntad a partes precisas de
Si el orden natural está ligado a la obediencia, el orden social requiere de obediencia a otras leyes, humanas, que al contrario de las leyes naturales, no describen lo que sucede sino lo que debería suceder, a juicio de quien las dicta.
Cualquier grupo social está sujeto a cierta normatividad, hay un ‘contrato social’ que permite
Cuando se reconoce cabalmente que las normas son un producto humano, éstas pueden adecuarse a realidades nuevas, someterse periódicamente a la consideración del grupo y cambiarse. Cuando son dictadas por la jerarquía religiosa, su evolución se dificulta y sus beneficios se van concentrando en sectores privilegiados de
Para los estoicos la obediencia es el único modo de orden, la autodeterminación (creen) llevaría al caos, al desorden social . Consecuentemente los seres humanos ‘correctos’ deben obedecer las normas o recibir castigos. La represión es inherente al estoicismo.
Muchas normas, escritas o no, permanecen como tradición a pesar del daño y dolor que producen, beneficiando sólo a algún grupo o a nadie.
Estoicismo y placer
Para las escuelas estoicas el placer es malo. El sufrimiento voluntario se considera un triunfo del espíritu humano sobre el ‘componente animal’: el cuerpo.
Si el dolor es bueno quien más sufre es mejor y el sufrimiento hace que las personas sean mejores. Este prejuicio es tan insidioso que algunos personajes de la historia o de la vida pública se presentan, popularmente, como ‘buenos’ básicamente por lo mucho que sufren, por lo que han sufrido o están dispuestos a sufrir, olvidando lo que hicieron o dijeron en otro momento de su vida. Así recordamos más al Sócrates de la cicuta que al que acosa con sus preguntas. El tormento, soportado estoicamente por Cuauhtémoc, opaca su liderazgo en la resistencia frente a el invasor europeo, etcétera.
La educación estoica, aunque sea laica, exalta el sufrimiento y la obediencia y tiene como meta formar a las personas de acuerdo con algún modelo (héroes, campeones, mártires, vírgenes...); esto implica sometimiento, obediencia y limitaciones, y fundamenta el rechazo a la diversidad.
Los gobernantes, jerarcas religiosas y otros que también sobreviven sometiendo y explotando a la gente común, son los beneficiarios obvios de esta educación. El estoicismo ha sido un cómplice de las clases dominantes, que se han rodeado de filósofos estoicos y han promovido, hasta la fecha, la difusión de sus ideas.
En un sistema estoico, la desobediencia y el placer causan culpa (-es tan sabrosa que debe ser pecado-, decía un anuncio de paletas heladas). La culpa es el demonio que persigue a los estoicos y los estoicos son los demonios que persiguen a quienes promueven el derecho a una vida tranquila y placentera.
El estoicismo y la represión de la diversidad
El castigo es uno de los ejes de la estructura social actual, la idea de ‘castigar’ a las personas en escuelas, hospitales psiquiátricos, cárceles o confesionarios se apoya en el mismo paradigma: ‘toda disidencia es error y debe eliminarse’.
El estoicismo más radical promueve abiertamente que se convenza y obligue a otras personas a creer en sus dogmas y a actuar de modos precisos, determinados por sus fundadores o patrocinadores (la oposición a las parejas homosexuales, al derecho a decidir sobre la interrupción de un embarazo, a las relaciones sexuales antes y fuera del matrimonio, al uso de condones, a la píldora de anticoncepción de emergencia, a la educación laica... etc.). La ideología estoica es característica de las iglesias cristianas y del islamismo, pero el pensamiento conservador no sólo esta asociado a
El sentido actual del término ‘estoico’ refiere, discretamente, a la tenacidad, la dureza, la indiferencia al dolor y el esfuerzo, así como la obediencia a las normas.
Cinismo
El cinismo fue una propuesta iconoclasta respetabilísima. Los cínicos fundadores rechazan radicalmente las estructuras sociales opresivas, sean gobiernos, religiones o tradiciones. No aceptan imposiciones, resisten y usan como recursos la argumentación, la desobediencia, la ironía y la risa.
Un ejemplo emblemático de este ‘cinismo del bueno’ es la célebre entrevista de Diógenes de Sínope (412-323) con Alejandro Magno (356-323) cuando éste atacó Atenas.
Todos los pobladores de Atenas habían escapado, menos Diógenes, que se quedó en su barril-dormitorio sin mostrar temor alguno
- Acaso no sabes quien SOY
- Sí, todos lo saben, eres Alejandro, hijo de dios (de Zeus), alumno de Aristóteles y próximo dueño del mundo..., y tú, ¿Sabes quién soy yo?
- ...no
- Ah, pues soy Diógenes, el cínico...
- Eres valiente, te admiro, ¿qué quieres?, ¡Pídeme algo!
- ¿Lo que sea?
- Sí..., ¡Lo que sea!
- Pues quiero que te muevas de ahí, porque me estás tapando el sol...
Y Alejandro el magno, el todopoderoso, el semidiós, se mueve; causando la risa de sus generales, de los atenienses y de quienes escuchamos la historia.
Los primeros cínicos se burlaban ingeniosamente de los poderosos sembrando en la gente común dudas sobre la ‘naturalidad’ de la opresión y de las obligaciones civiles o religiosas. Ponían a los atenienses a pensar. Su habilidad para hacer reír a la gente común les dio cierta protección contra la aristocracia que, obligada a mostrar tolerancia, les invitaba a sus fiestas. El cinismo fue perdiendo el filo hasta que se convirtió en una especie de culto a la risa.
Para los cínicos tardíos la meta es, simplemente, reír. Una forma fácil de provocar risa es la burla y mientras más importante sea el objeto de la burla, más sonora será
Gran parte de la comicidad actual en la televisión, la farándula y el cine es esencialmente cínica; no en referencia a Diógenes sino a ese cinismo tardío de la risa fácil, que castiga con la burla a quienes han sido objeto tradicional de agresión: gallegos, indígenas, negros, homosexuales, mujeres, víctimas de violación, personas con discapacidades, etc. Ese humorismo es aliado y herramienta del estoicismo.
El uso actual del término ‘cínico’ refiere a quienes hacen ostentación de algún defecto moral: presumen su pereza, sus abusos, sus errores o sus excesos. Es curioso, paradójico, que en inglés el término también refiere a una persona pesimista, apática o conformista: ‘cynic’ no significa ‘cínico’.
Epicureismo (hedonismo)
Epicuro de Samos (341-270), el fundador de esta doctrina filosófica, pasó por Atenas en un momento muy peculiar, en el año
Es un error calificar como ‘hedonista’ a la persona que piensa en su propio placer y no se detiene ante los derechos de las demás o comete excesos lamentables, el hedonismo, o epicureismo, es algo muy diferente. El epicureismo reconoce que el placer es bueno y así se coloca contra el estoicismo, pero además analiza las formas en que el placer se puede presentar, por eso se denomina hedonismo.
Epicureismo y normas sociales
Algunos estoicos, como Séneca, admiraron a Epicuro , Don Francisco de Quevedo le ha considerado, casi, un antecedente del cristianismo , que no de la jerarquía religiosa. Otros análisis, como el de Walter Otto , o el mismísimo joven Marx , consideran que ha contribuido a liberar a la humanidad de la creencia en los dioses.
La aparente ambigüedad se debe a que, a diferencia de los cínicos, reconoció el valor que tienen los ritos para las comunidades humanas, y recomienda respetar las costumbres de las demás personas aunque no se participe de sus creencias.
Epicureismo y placer
Hedoné, en griego, es un estado de tranquilidad persistente, de calma, de ausencia de dolor y preocupaciones. Muy parecido a la definición actual de ‘salud’, adoptada por
Necesariamente, el estudio del placer conduce a analizar el displacer, el dolor , porque impide o limita el placer. La reflexión decantó en algunas propuestas.
El ‘Tetrafarmacón’ o ‘Los cuatro remedios’ de los epicúreos es la parte mas conocida de su extensa reflexión; son recomendaciones breves destinadas a reducir la infelicidad producida por los miedos (a dios y a la muerte), algunos deseos y el dolor.
I - La comunidad epicúrea no era religiosa, reiteradamente afirmaron que: ‘dios está totalmente desarraigado del mundo (esta idea clausura toda posibilidad de interacción entre lo humano y lo divino). Él [dios] vive despreocupado de las cosas terrenales, rodeado de exacerbada luz, gozando...’ . Epicuro no niega explícitamente la existencia de seres sobrenaturales, dando ejemplo de respeto hacia las personas creyentes, pero nos invita a no temerles pues ni castigan ni premian .
II - Su conclusión sobre el temor a la propia muerte es simple: ‘... cuando vivimos y sentimos, no estamos muertos; cuando estamos muertos, no sentimos. Por lo tanto, la muerte no afecta ni a los vivos ni a los muertos, para unos no está y los otros ya no son’ Afirmar que “cuando tu muerte llega tú ya no estás” implica que el alma no es algo con vida propia e independiente, sólo es la animación material del cuerpo y muere con él. La mayoría de los estoicos creen que el ‘alma’ es algo que sigue sintiendo después de morir. (Otra reflexión merece la muerte de alguien querido, donde el dolor no es por su muerte sino por su ausencia definitiva.)
III - La escuela epicúrea propone una clasificación de los placeres: Primero, los que son naturales y necesarios: comer, beber, descansar, hablar y reír con un amigo, meditar algunas verdades son los que elige el sabio. En cambio hay algunos placeres que generan más perturbación que satisfacción (no alcanzan a saciarse) y los llama innecesarios. Por último, dice, la fama, la riqueza y el poder son innecesarios e innaturales; ni alcanzan a saciarse ni su ausencia produce dolor, por ello son prescindibles para quien elige una vida tranquila y feliz .
IV - Sobre el dolor dice que si es breve es despreciable, aunque sea intenso; y si es prolongado produce acostumbramiento y pierde intensidad. Además hay substancias y prácticas que atenúan el dolor, pero prolongar la vida cuando no puede evitarse el dolor es una práctica estoica (presente en el sistema médico actual) que pone, evidentemente, el valor de ‘la vida’ por encima del valor de ‘el placer de vivir’.
Además de estos cuatro grandes temas que limitan el placer de vivir hay otras reflexiones interesantes, me atrevo a comentar algunas sin responsabilizar a Epicuro por la redacción:
Conócete. La obtención de placer es mayor cuando aquello que lo causa no rebasa una cierta cantidad. Hay que evitar los excesos que causan malestar para que el placer sea mayor (los estoicos promueven la limitación del placer porque lo consideran ‘malo’). Hay muchas actividades placenteras, por ejemplo comer, beber o la actividad física, que suelen causar displacer al rebasar cierta cantidad.
Goza lo que tienes: la comida que está en tu mesa, la brisa que mueve tu cabello y llena tus pulmones, disfruta tus recuerdos y tus planes así como el esfuerzo que realizas para lograr tus metas. La vida es amable cuando disfrutas lo que tienes. Pero si tu atención se ocupa sólo de tus carencias, tu vida será de sufrimiento.
Estudia, investiga .‘El miedo es una forma de displacer, por eso es bueno conocer y saber. El conocimiento reduce temores y produce placer por si mismo, “el no preguntarse por la naturaleza de las cosas, alimenta la ignorancia que subyuga, amedrenta y hace despiadado al hombre” .
El miedo es causa de la agresión y la ignorancia es causa del miedo. Conocer dos culturas, o más , resulta en menos miedo. Conocer a personas diferentes, ya sea por su origen, creencias o sus hábitos sexuales reduce la ignorancia, el miedo y la agresión.
Algunas veces el placer puede estar ligado a alguna forma de dolor, en relación a esto hay varias recomendaciones simples:
Si el placer y el dolor están unidos, prefiere que el dolor sea lo primero y el placer lo último pues el recuerdo de éste persistirá.
Tu placer es ilegítimo si causa dolor en alguien . La violación sexual y toda forma de abusos y sometimiento debidos a la edad, la condición de género, el poder económico, etc. son absolutamente reprobables.
Así como el placer suele causar más placer, también el dolor suele causar más dolor; este es el principio sobre el que se apoyan los sistemas estoicos, autoritarios, donde el término ‘justicia’ suele confundirse con ‘venganza’. La venganza no causa un placer legítimo.
La búsqueda y obtención de placer, con frecuencia produce otros placeres intermedios (el placer de esperarte cuando sé que llegarás, el placer sembrar, el placer de guisar, el placer de conocer algo o a alguien...).
Cuando tu propio placer causa placer en otra persona, como suele ser el caso del placer sexual, es indudablemente legítimo. La búsqueda del placer mutuo es una meta implícita de la propuesta epicúrea.
Epicureismo y diversidad
En ‘el jardín’ se admitía, a hombres, mujeres, niños, ancianos y esclavos a reflexionar sobre los asuntos importantes que impiden la felicidad de las personas y no las propuestas de tal o cual filósofo. Lo que ocurrió en ese huerto se parece poco a la fundación de una secta filosófica es una comunidad dedicada al cultivo de
Casi todas las mujeres que rodearon a Epicuro eran hetairas , esto es, ‘mujeres instruidas acostumbradas a estar con varones y a compartir con ellos la mesa, las conversaciones y quizá
La animadversión contra la escuela epicúrea provocó, desde el principio, ataques y difamación que llegan hasta hoy. Los estoicos cristianos, destruyeron la mayoría de los escritos epicúreos, sin embargo algo quedó y muchos pensadores han asumido las ideas epicúreas en la búsqueda de la felicidad .
Es significativo que Carlos Marx se interesara en Epicuro (su tesis doctoral es una comparación entre Epicuro y Demócrito ). Sería arriesgado dar crédito al epicureismo por la lucha contra un sistema de producción que somete a los trabajadores para beneficio de los dueños de los medios de producción (el capitalismo), pero la idea de que no es natural sufrir puede ser producto de esas lecturas de juventud.
La amistad, la amabilidad, el buen trato, la aceptación de la diversidad y la búsqueda del placer para las personas con quien se convive son los ejes del epicureismo, también llamado hedonismo.
Hace 23 siglos epicúreos, cínicos y estoicos debatían en los mercados y plazas públicas, ese debate persiste y ser indiferente es tomar partido a favor del estoicismo vigente.
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| Última actualización el Martes, 24 de Noviembre de 2009 00:04 |






