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¿Quién dijo sadomasoquismo? Por: Domme Jaguar*
El llamado “sadomasoquismo” no es otra cosa que el gusto por los estímulos intensos (proporcionarlos o recibirlos), así como por las dinámicas de Poder explícitas y abiertas, en las que una parte se presta para ser conducida y la otra acepta esa responsabilidad y conduce, así sea sólo durante el sexo. Claro, de mutuo acuerdo, porque cuando no es consensual se llama simplemente abuso y hasta puede ser delito.
En la literatura sexológica ya se cuenta con el acrónimo BDSM, fórmula corta que sintetiza los conceptos de sadismo y masoquismo, bondage (ataduras eróticas) y disciplina, así como dominación y sumisión. Estas son partes de un vasto campo de expresiones eróticas, que también se conocen como “sexo kinky”, un erotismo, digamos, sazonado con especias, y que incluye también juegos de rol y fetichismos, que son esos gustos part
Es un campo muy vasto en el que no a todo mundo le gusta todo, ni tiene por qué. Además, hay diversos grados: desde la chica spankee a quien le gusta jugar a “portarse mal” para que la pesquen, le levanten la falda, le bajen la panty y le den unas cuantas nalgadas, hasta el devoto de la privación sensorial que disfruta viajando al sub-espacio, atado con correas y envuelto en un saco de dormir, suspendido, amordazado, con los ojos y los oídos tapados, para descansar durante algunas horas de las múltiples responsabilidades que tiene en su vida “real”.
Como cualquier otra manifestación de la sexualidad, el BDSM-fetish o “sexo kinky” no es negativo a menos que dañe o haga infeliz a la persona o a sus allegados. ¿Pero cómo es eso?, se preguntarán quienes imaginan que se trata de lastimar y de violencia a secas. Pues bien, para eso existe un código de comportamiento al que los practicantes éticos y serios se adhieren: Sano, Seguro y Consensuado.
Aunque es debatible para algunos, eso de que sea “sano” se refiere en general a que se practique por diversión, por placer, por curiosidad, para desarrollarse personalmente. Lo contrario sería destructivo. Después de una sesión de BDSM la persona ha de sentirse emocionada, contenta, sorprendida, etc., pero no como una basura (aunque a veces se juegue a ser un objeto). Esto no se juega para destruir al otro ni a sí mismo.
Esto ha de ser también seguro. Se deben conocer las prácticas que se realizan y la manera de realizarlas con seguridad. Por ejemplo, las ataduras nunca deben hacerse directamente en las articulaciones porque puedes dañar los nervios o los ligamentos. Tampoco se debe golpear en ningún hueso o en la zona de los riñones, los ojos o los oídos, porque puedes causar un daño físico muy severo. Un moretoncito es una cosa; un brazo roto, es otra muy diferente.
Y tampoco se trata solamente de “golpear”. Un látigo puede usarse también para acariciar y para hacer cosquillas, además de que cuando se use para golpear, se debe saber dosificar la fuerza y dirigir la puntería de manera que la variedad de sensaciones pueda ser desde un roce hasta un impacto contundente; además de que cuando se juega conscientemente también con el ritmo se pueden inducir estados especiales de placer e incluso de conciencia alterada.
En México existen algunos clubes y grupos amateurs de BDSM a los que puede asistir cualquier persona aunque no tenga ninguna experiencia, y ser introducida paulatinamente en este mundo por otras personas de más experiencia. Sus integrantes son muy amistosos y respetuosos, y siempre están abiertos a ayudar a los novatos.
Pero también las personas que no cuentan con tiempo para asistir a estos clubes, desean una experiencia “hecha a la medida” y de alto nivel, o simplemente prefieren mantener la discreción y no mezclar estos juegos con el resto de su vida pública o privada, pueden acudir a una dominatriz profesional, de lo cual hablaremos en un próximo artículo. *DOMME JAGUAR Es una de las pocas dominatrices profesionales que existen en América Latina. Cuenta con siete años de experiencia práctica en las artes de la Dominación Erótica, el Fetichismo y el Sadomasoquismo Consensual. Ha participado en comunidades y eventos nacionales e internacionales. Su estilo es una mezcla de rudeza, ternura y elegancia, con una búsqueda de trascendencia a través del erotismo y el intercambio sagrado de Poder. LET YOURSELF BE TAKEN!
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| Última actualización el Miércoles, 30 de Junio de 2010 22:54 |



¿A quién no se le ha antojado darle una nalgadita a su pareja al hacer el amor? ¿Quién no ha dicho a su pareja “soy tuyo” cuando está enamorado? ¿Quién no ha tenido la curiosidad de disfrazarse para un juego erótico? Bien, pues todas estas cosas forman parte del potencial amoroso y sexual de todos los seres humanos… que algunos cultivan, profundizan y llevan a altos grados de refinamiento y especialización.
iculares que todos tenemos y que son tan variados como coleccionar en una carpeta monedas de distintos países hasta tener closets completos de zapatos o ropa de látex.
Algunos califican el BDSM como “sexo de alto riesgo”, para compararlo con los deportes de alto riesgo que mucha gente practica y que gozan de gran prestigio social: sus practicantes se sumerjen en el estudio y la práctica, valga la redundancia, saben cómo hacer las cosas, adquieren equipos especiales, saben cómo protegerse y siempre están conscientes de lo que hacen. Aquí es igual. Y como en esos deportes, aquí también hay profesionales.



