El cáncer de mama es el más frecuente en la mujer; una de cada nueve desarrollará un cáncer mamario en su vida. La incidencia en las últimas décadas ha aumentado y la mortalidad por esta patología ha cambiado muy poco.
Esta patología, aparece en el 95% de los casos después de los 30 años, fundamentalmente entre los 40 y 50 años y se duplica después de los 60 años.
La causa de esta frecuente enfermedad, como también para otros tipos de cánceres, no se conoce, pero sí se saben diversos factores y co-fac-tores que parecen concurrir para, sumando su acción, desemboquen en un cáncer mamario.
Las causas podrían ser:
- Paridad: las que no tienen hijos, tienen mayor riesgo; en cambio, las que dieron a luz antes de los 20 años, tienen un riesgo menor.
- La primera menstruación (menarca) a edades tempranas y última menstruación (menopausia) a edades tardías aumentará el riesgo.
- Dieta principalmente elevada en grasa.
- Obesidad.
- Herencia; antecedente de madre, hermana o hijas con cáncer de mama, o cáncer de endometrio (de útero), de colon, de ovario, aumentan al doble el riesgo de aparición.
- Factores hormonales endógenos, si bien se conocen que influyen en el cáncer, no se sabe bien cómo lo hacen en la génesis de ese cáncer.
- Factores hormonales exógenos, es decir, influencia del aporte hormonal, inyectable, bucal o transdérmico, que se usa en la menopausia o en casos de deficiencias intrínsecas.
Estos tratamientos, cuando son indicados y controlados por médicos, no tendrían influencias en este cáncer por lo menos durante los primeros 10 años de tratamientos continuos, después aparecen algunas dudas.
¿Cómo se realiza una autopalpación mamaria?
Si durante la exploración de las mamas encontramos algo que nos llama la atención, hay que volver a palparlas al día siguiente y, si realmente creemos que existe algo, debemos consultar al médico.
Comprende varias fases:
Primero se debe hacer una inspección rápida de ambos pechos. Para eso es necesario estar desnuda delante de un espejo y levantar los brazos. Ambas mamas deben moverse de forma simétrica sin que ninguna pequeña porción de piel quede «hundida». También hay que observar si existen zonas de enrojecimiento o abultamiento.
En segundo lugar con la palma de la mano plana, e imaginando la mama como una esfera, hay que palparla profundamente, primero por la parte externa-superior (la más cercana a la axila), luego por la porción inmediatamente inferior, la externa-inferior, luego por la zona también inferior pero interna, cerca de la otra mama y luego por la porción también interna pero superior. Por último hay que coger el pecho con la mano, oprimirlo ligeramente y observar que realmente no existe ninguna secreción por el pezón.
En último lugar, hay que palpar en el hueco de la axila. Pequeños nódulos en la axila son con muy alta probabilidad ganglios normales, muy frecuentes en esta localización.
Si durante la exploración de las mamas encontramos algo que nos llama la atención, hay que volver a palparlas al día siguiente y, si realmente creemos que existe algo, debemos consultar al médico.
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